El martes 3 asistí a la sesión “Lost in Generation”, organizada por Freepik en sus oficinas de Málaga.
Fui con la certeza de que cualquier evento que organiza Freepik suele ser inspirador. Ahí está Upscale Conf como su máximo exponente.
En este caso, sin embargo, se trataba de algo más pequeño, más íntimo.
Cuando llegué tuve una sensación curiosa: estaba completamente fuera de lugar.
Todos los asistentes parecían venir del mundo audiovisual, mientras que yo estaba allí como arquitecto técnico. Durante unos minutos pensé que quizá no era mi sitio.
Pero había ido con mi amigo Ezequiel, y eso ya era suficiente motivo para estar allí.
La sesión comenzó y, tal como esperaba, empezó la magia.
La primera en intervenir fue Clara López conocida en redes como ASAPXLOCA. Su trabajo es realmente bueno, pero lo que más me llamó la atención no fue solo el resultado de sus piezas, sino la naturalidad con la que hablaba de inteligencia artificial.
Fue la primera vez que escuché a alguien hablar de prompts y de su workflow con la misma seguridad con la que hoy hablamos de Word o del correo electrónico.
Para ella, cambiar de modelo de IA según el resultado que quiere obtener es algo completamente normal. No es una decisión técnica complicada: es simplemente parte del oficio.
Lo explicó de una forma que me pareció especialmente acertada.
Elegir un modelo de IA es, para ella, como elegir una lente o un filtro en fotografía.
Y aún más: a veces es como escoger entre una Nikon o una Canon concreta, porque el tipo de grano o la textura que genera la imagen es exactamente la que necesita para ese proyecto.
Oyéndola entendí algo importante: la inteligencia artificial empieza a integrarse en los procesos creativos como una herramienta más. No como una amenaza ni como un sustituto del trabajo humano.
Así es, con mayúsculas, como la IA se convierte en un potenciador de habilidades.
Detrás de la seguridad con la que Clara hablaba había algo evidente: muchas horas de trabajo real. Horas de prueba, de error, de experimentación. De oficio.
Durante la sesión se mostraron muchas cosas interesantes. Entre ellas, fragmentos de la serie “The Chronicles of Bone” del magnífico Kavan the Kid, un proyecto que demuestra hasta qué punto las herramientas actuales permiten crear piezas visuales que no tienen mucho que envidiar a producciones con presupuestos multimillonarios.
Pero, personalmente, lo que más me impactó no fue una imagen concreta ni una escena espectacular.
Fue la normalización de los flujos de trabajo con IA.
Escuchar a alguien hablar de modelos, prompts y herramientas con la misma naturalidad con la que hoy hablamos de Photoshop, Illustrator o Premiere me hizo pensar algo muy claro:
el futuro ya no es una promesa. Está empezando a ser el presente.
Gracias a Freepik, a Clara López y a Kavan the Kid por tomarse la molestia de organizar un evento tan interesante.